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5 de septiembre de 2010

Una escuela generadora a pesar de la escuela

De la serie: Pedagogía del Caos

Por: JV Rubio, Lic en Educación y Filosofía, Mg en Desarrollo Educativo y Social. Doctorando en Educación. jvrubio@hotmail.com www.jvrubio.blogspot.com

(Publicado en la Revista:  Educación y Cultura # 20 Bogotá, Julio 1990. Relata la experiencia Creáthica y de Pedagogía del Caos vivida durante el año 1989 por un maestro director de curso y 42 niños y niñas de grado sexto de la Normal Distrital María Montessori. La experiencia conmovió a tal punto la estructura y organización de la Normal que fue clausurada para el siguiente año).

1. Jugando en serio
Corría detrás de una de las ministras, y al tocarla sentí que se había detenido la justicia. Afortunadamente era solo un juego en el País del 604, un curso de la Normal Distrital María Montessori que meses atrás había iniciado una experiencia pedagógica. Celebrábamos un "consejo de ministros", y después de una agotadora reunión nos dedi­camos a jugar "congelado" (2) los ocho integrantes del equipo de gobierno.

La ministra permaneció inmóvil, y al continuar mi carrera de persecuciónción pude ver, con cierta complici­dad, que la justicia cobraba vida porque la ministra de educación, con un toquecito, le devolvía el movimiento.

También llegó mi turno, y al ser inmovilizado me di cuenta con asombro que este juego podía ser bien revelador: la educación y la cul­tura de unos niños ponían en movimiento, según sus reglas, al gobierno, la economía, la justicia... y yo, su director de curso y represen­tante de los adultos, apenas con­templaba maravillado su propio ritmo.

El juego continuaba, y nos sentíamos tan a gusto que no podía entender por qué años antes no dis­frutaba tanto las cosas de los niños. Algo había pasado, y al volver la vista comprendí que era el cúmulo de situaciones compartidas, y la reflexión permanente sobre ellas, lo que hacía posible esta convivencia.

Habíamos recorrido los más co­munes y extraños caminos de orga­nización, y dialogado y discutido sobre temas innumerables en sitios muy diferentes; la lista de activida­des no ordinarias se hacía cada vez más grande (3), las formas de estudiar, aprender y disfrutar se habían ampliado a nuevos límites: cada uno de los alumnos tenía una carpeta bastante voluminosa, con toda su producción de cuentos, historias, concepciones, documentos, que re­flejaba bastante bien su personali­dad.