Por: Vicente Manzano(Reproduzco este experimento porque a pesar de que plantea un maltrato a nuestros parientes, con lo cual no estoy de acuerdo, es una buena caricatura de nuestro condicionamiento)
En cierta ocasión, tuvo lugar un experimento de consecuencias interesantes. Cinco monos fueron introducidos en una jaula. El investigador dispuso una ristra de plátanos colgada del techo a la que sólo era posible acceder mediante una escalera. Nada más entrar, uno de los monos subió con rapidez para alcanzar el alimento. Justo antes de que sus manos tocaran el objetivo, el investigador le roció con un fuerte chorro de agua fría. El animal quedó en el suelo, consternado durante unos minutos, mientras el resto de sus compañeros de celda chillaba con estruendo. Pocos instantes después, otro intentó la hazaña, con el mismo resultado. Tuvieron que pasar varias horas hasta que el tercer mono se atreviera a probar. En esta ocasión, el investigador no sólo le propinó con el fuerte chorro de agua fría, sino que después castigó también a los otros cuatro. Un día después se repitió la escena: