Por: JV Rubio, Lic. en Educación y Filosofía, Mg en Desarrollo Educativo y social. Estudiante de Doctorado en Educación.
Nota: El presente texto es el prólogo hecho por el autor, al libro De viajes, viajeros y laberintos, Innovaciones educativas y culturas contemporáneas. Del Sociólogo colombiano: Juan Francisco Aguilar.
... y mostrando las líneas y grietas que había en una de las paredes de su celda, la hechicera preguntó:
— Carcelero ¿qué le hace falta a este barco?
— La quilla, respondió el carcelero.
Y después de dibujar la quilla volvió a interrogarle...
— La Proa, replicó el carcelero.
Y la hechicera seguía dibujando, y cuando ya el dibujo parecía terminado, ante su última pregunta el carcelero respondió:
— Sólo le falta navegar.
Y en ese instante, la hechicera se montó en el barco y huyó navegando por las sinuosas paredes de la celda.
Y en ese instante, la hechicera se montó en el barco y huyó navegando por las sinuosas paredes de la celda.
Algún tiempo después me enteré de que el cuento no era de aquella chica pero al indagarle me reafirmó su autoría y tenía buenas razones para hacerlo: otros relatos iguales o aún superiores en imaginación, algunos de ellos escritos en...
