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7 de enero de 2013

PEDAGOGÍA DEL CAOS 2013


Documento en permanente construcción.

Por JV Rubio Mg en Desarrollo Social, Doctorando en Educación.

Si bien la Pedagogía del Caos nace en los años 70 a partir de la vivencia y el análisis de una serie de experiencias educativas, poco a poco ha ido penetrando temas y territorios donde aflora la crisis, la incertidumbre, el desorden, el Caos… o donde aparecen fenómenos de autoorganización, de emergencia de nuevos órdenes, de resultados sin causas visibles, y en general en procesos de cierta complejidad.

Si  aceptamos que cada día es más evidente la crisis que se cierne sobre la política, la economía, la cultura, la salud, la educación, la empresa, el medio ambiente, las instituciones e incluso sobre nuestra vida cotidiana y que esas nuevas situaciones obedecen a una complejidad de relaciones para las cuales ya no son útiles las herramientas que disponía la humanidad para enfrentarlas, debemos aceptar también que hay que recurrir a nuevas herramientas y procesos y este es el plus que nos proporciona la Pedagogía del Caos.

5 de enero de 2011

Principios para una nueva educación a partir de la Creathica y la Pedagogía del Caos.

Por: JV Rubio, Lic. en Educación y Filosofía, Mg en Desarrollo Educativo y social. Estudiante de Doctorado en Educación.
jvrubio@hotmail.com www.jvrubio.blogspot.com

Nota: El presente texto es el prólogo hecho por el autor, al libro De viajes, viajeros y laberintos, Innovaciones educativas y culturas contemporáneas. Del Sociólogo colombiano: Juan Francisco Aguilar.
En una experiencia de innovación sobre creatividad realizada en 1989 en la Normal Distrital, en Bogotá, una chica del curso 604 presentó un cuento del cual extraigo la última parte:

 ... y mostrando las líneas y grietas que había en una de las paredes de su celda, la hechicera preguntó:
— Carcelero ¿qué le hace falta a este barco?
— La quilla, respondió el carcelero.
Y después de dibujar la quilla volvió a interrogarle...
— La Proa, replicó el carcelero.
Y la hechicera seguía dibujando, y cuando ya el dibujo parecía terminado, ante su última pregunta el carcelero respondió:
— Sólo le falta navegar.
Y en ese instante, la hechicera se montó en el barco y huyó navegando por las sinuosas paredes de la celda.

Algún tiempo después me enteré de que el cuento no era de aquella chica pero al indagarle me reafirmó su autoría y tenía buenas razones para hacerlo: otros relatos iguales o aún superiores en imaginación, algunos de ellos escritos en...