De la Serie Pedagogía del Caos.
(Una chica
narra su experiencia en el recorrido por
diferentes escenarios de la candelaria, resignificados por los estudiantes del
Colegio la Concordia a través de un proceso de Pedagogía del Caos).
Me llamo Clara.
Soy estudiante de 6º grado del Colegio magdalena Ortega. La profe nos dijo que
hoy los muchachos de la Concordia nos iban a guiar por la Candelaria.
Llegamos a la
puerta de la Academia de la lengua pero no hay nadie y está cerrada. De pronto,
de detrás de una estatua sale el mismísimo Don quijote a saludarnos. Llama a
Sancho y le pide que nos dé unas espadas porque nosotras somos unos caballeros
que le ayudaremos a rescatar a su amada Dulcinea. Sancho, que es un muchacho
cari bonito pero un poco flaco nos trae unos bastones viejísimos y nos dice muy
pasito que son de los viejitos de la Academia, pero que ellos no se darán
cuenta y Don Quijote tampoco.
Salimos y en la
esquina Don Quijote se detiene y le pregunta a Sancho
