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10 de octubre de 2013

Lecciones aprendidas del reciclaje

Reproducimos aquí un artículo del Blog HUMANIDAD SOSTENIBLE, de Marìa Luisa Eslava. por considerarlo relevante para el proceso que se lleva a cabo en la Comunidad Ambiental de Los Cedros.

En una entrada anterior vimos la sutil diferencia entre Reciclable y Reciclado. Hoy quiero hablarles sobre mi experiencia y percepción del tema. Hace aproximadamente dos años y medio se reciclan de manera formal y permanente los residuos que generamos en mi hogar. No fue fácil. Hace 10 años me gradué como Ingeniera Ambiental y Sanitaria, he realizado diversos planes para el manejo de residuos a nivel industrial y municipal, he desarrollado metodologías para ayudar a las empresas a detectar donde es posible reducir la generación de residuos e implementar programas para el manejo integral de los mismos, y solo hasta hace dos años y medio logré hacer del reciclaje en hábito en mi hogar.

Parece paradójico, sin embargo, no lo es tanto. Porque a pesar de que mi conocimiento frente al tema pudiera ser un poco mayor que el de otras personas, el paradigma es el mismo. Dicho paradigma radica en tomar acción solo hasta que exista una norma que nos exija llevar a cabo una determinada práctica y por ende a que exista la infraestructura necesaria para realizarla con el mínimo esfuerzo. Cuando nada de esto existe, las excusas son interminables: "es que no hay recolección separada", "¿Quién nos da las bolsas?", “¿Para qué reciclar si todo se va para el relleno?

Lo más curioso de esta situación es que por esas fechas estaba desarrollando una estrategia para que las empresas comenzaran a implementar estrategias voluntarias para el cuidado del medio ambiente más allá de la norma. Y entonces me di cuenta que el viejo refrán de que en "casa de herrero, azadón de palo" era más que cierta.

Entonces me propuse a reciclar aunque no existiera una norma ni una infraestructura formal. En mi casa somos solo tres y sin embargo no fue tan sencillo que todos acogiéramos por consenso la decisión de llevar a cabo esta actividad de manera continua, como tampoco lo fue tener éxito en un adecuado reciclaje. Ahora imagínense poner de acuerdo a una ciudad entera.

El reciclaje en mi hogar se llevó a cabo por prueba y error. Les contaré el primer intento que realizamos y cómo éste nos ayudó a seguir el proceso adecuado a seguir.

Primer intento


1. Separar los residuos:

21 de septiembre de 2013

Una Pedagogía del Caos para lograr Basuras Cero.

Por: JV Rubio, jvrubio@hotmail.com

En la comunidad del Barrio Cedritos, al norte de Bogotá, está creciendo de una manera acelerada lo que podría considerarse un proceso de pedagogía del caos. Lo que hemos considerado colectivamente como un proyecto comunitario de carácter ambiental, podría llegar a constituirse en un motor de dinamización de por lo menos cinco grandes procesos:


-La organización de 20.000 familias, en un desarrollo social, empresarial y ambiental.

-La dinamización y organización del gremio de recicladores de la ciudad, que corre el riesgo de fallar a la sentencia dictada por la Corte Constitucional que obliga a la ciudad a entregarle todos sus residuos a las organizaciones de recicladores.

-La puesta en marcha efectiva del programa Basura cero de la alcaldía Mayor de Bogotá, que a estas alturas no arranca.

-La dinamización del sector comunal en la capital -que está bastante decaído-, para lograr convertirse en motor del programa Basura cero.

-El desarrollo de la conciencia ambiental a través de acciones efectivas y cotidianas inicialmente en este sector y luego extendiéndose a toda la localidad.

Cuando hago un recorrido por los 50 conjuntos de mi vecindario en tan solo tres calles y cinco carreras, y pienso en las 30,000 personas que aquí vivimos produciendo diariamente 30 toneladas de residuos sólidos, más los líquidos y blandos (incluida la urea y la "humanaza" que podrían ser altamente aprovechables), no puedo evitar la analogía con la riqueza biológica de un territorio, o una mina de oro, pues este, para mí (no sé si a alguien más se le ha ocurrido) es, por su connotación ambiental: ORO VERDE